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La importancia de las amistades a medida que se envejece

Bonnie Vengrow Por Bonnie Vengrow

A sus 77 años, Claire McGinnis tiene una envidiable vida social: cenas mensuales y reuniones festivas anuales con varios grupos de amigos, viajes a la ciudad de Nueva York con compañeros de trabajo, cruceros y escapadas con vecinos. Demás está decirlo, pero su agenda está llena.

Y así le gusta que sea a esta amante de la vida social. Para Claire, pasar tiempo con amigos no solo es divertido, sino también esencial para su bienestar. “No hay nada como tener un amigo en la vida”, dice. “Creo que es muy bueno para la salud, sin importar la edad”.

Claro, forjar amistades durante los años dorados puede requerir un poco más de esfuerzo. A medida que envejece, los cambios normales de la vida, como la muerte de un cónyuge, la pérdida de la audición o de la vista, la jubilación y los problemas de salud y de movilidad afectan su vida social y, en consecuencia, su bienestar. La soledad se asocia a un riesgo mayor de declive cognitivo, demencia y depresión. También se asocia a enfermedades cardíacas, ataques cerebrales y presión sanguínea alta. De hecho, en un conocido estudio de 2015, se llegó a la conclusión de que la falta de conexiones sociales dañaba la salud de una persona igual que fumar 15 cigarrillos por día.

En definitiva, los amigos son indispensables.

Buenos para la mente, el cuerpo y el alma

El hecho de que los amigos mejoran la salud física y mental no es una novedad para John Moore, osteópata, director médico de Aetna y especialista sénior en salud. Durante sus 17 años de experiencia, notó una importante diferencia en los resultados de salud de los pacientes mayores que tenían una vida social activa en comparación con los que no la tenían. La diferencia fue evidente, sobre todo, entre las personas que padecían enfermedades crónicas complejas, como diabetes o enfisema, y que todos los días tenían que seguir un tratamiento de medicamentos y rutinas saludables.

“Los pacientes que participaban en actividades sociales solían lograr mejores resultados, a pesar de las enfermedades complejas que padecían”, dice el Dr. Moore. “Algunos tenían diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, o las tres cosas, y aun así se sentían mejor debido a su buena salud mental, sus actividades sociales frecuentes y su dedicación a la hora de cuidarse para poder continuar con sus actividades sociales habituales”.

Los estudios confirman sus observaciones. Así como la soledad puede dañar nuestra salud, los amigos pueden mejorarla en formas de gran alcance (y a veces sorprendentes). Según algunos estudios, socializar puede fortalecer el sistema inmunitario. Puede ayudarnos a recuperarnos más rápido de una enfermedad, a disminuir la presión sanguínea y el riesgo de enfermedades cardíacas, a agudizar la memoria e incluso a dormir mejor. Socializar también puede aumentar las probabilidades de tener una vida más prolongada. De acuerdo con un estudio, las personas que desarrollan vínculos fuertes con familiares y amigos tienen un 50 % más de posibilidades de vivir más años que aquellos con menos lazos sociales.

Los amigos pueden fortalecer el sistema inmunitario, ayudarnos a recuperarnos más rápido de una enfermedad, agudizar la memoria e incluso permitirnos tener una vida más prolongada.

Además, los amigos pueden motivarnos a adoptar hábitos saludables. Marshall Cummings lo descubrió cuando comenzó a entrenar con amigos que conoció en el gimnasio. “Un día, conocí a un hombre en el vestuario que era gimnasta en su juventud y, a partir de ese momento, comenzamos a llevarnos bien”, cuenta el residente de Nueva Jersey de 67 años. “Me daba consejos para hacer ejercicio y un día a la semana hacíamos series sin descanso juntos, es decir, tres ejercicios seguidos sin parar. También comencé a levantar más peso porque otros amigos me animaron a hacerlo. Pude levantar más peso del que nunca hubiera podido levantar solo”.

Según el Dr. Moore, los amigos también pueden contribuir a mantener un buen estado de salud. “Los amigos y familiares se preocupan por usted, y le recuerdan las cosas que debe hacer, como una mamografía, una colonoscopia o exámenes físicos u oculares anuales”, afirma. “También notan que está empezando a perder la audición o la visión, o que necesita un andador o un bastón. Es posible que usted ni siquiera se dé cuenta de eso hasta que alguien se lo indique”.

Haga nuevos amigos

Para armar un círculo social, los expertos recomiendan encontrar personas que sean comprensivas y que compartan sus intereses. Estas son algunas maneras de conocer personas:

Participe en actividades de voluntariado. Colaborar para ayudar a otros no solo es bueno para su comunidad, sino también es una oportunidad para salir de la casa y disfrutar de la interacción cara a cara. Si es miembro de Aetna Medicare Advantage, tiene acceso al programa Resources For Living®, a través del cual puede encontrar actividades de voluntariado en su comunidad.

Pruebe una clase. Ya sea que siempre haya querido aprender italiano o mejorar sus dotes en el piano, las clases ponen en funcionamiento el cerebro y lo conectan con posibles nuevos amigos. A menudo, puede encontrar clases buscando en Internet temas que le interesen. Si no sabe bien cómo empezar, consulte en las organizaciones locales, como la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA), para ver qué tipo de clases ofrecen.

Inscríbase en un gimnasio. Gracias a su gimnasio, Claire McGinnis puede mantenerse en forma y hacer muchos nuevos amigos. Las mujeres se reúnen una vez al mes para almorzar y celebran juntas cada Navidad. Las clases de entrenamiento también ayudaron a Donna Innamorati, de 71 años, a crear un círculo social después de que ella y su marido se mudaron a Florida. “Conversamos antes de clase y, cuando [mis amigos] llegan a clase por la mañana y los veo, se ponen muy contentos. Es lindo ver a la gente que conoces”, cuenta Donna. (Algunos planes de Medicare incluyen SilverSneakers, una membrecía sin costo adicional para inscribirse en un gimnasio participante. Consulte en su plan para saber si cumple con los requisitos).

Muévase. Si el gimnasio no es lo suyo, busque una actividad que le permita salir de la casa y moverse. Según el Dr. Moore, las personas mayores deben hacer ejercicios aeróbicos tres veces por semana y, si es con un amigo, mucho mejor. “Pruebe una clase de baile, jugar a los bolos o jugar al golf; haga algo donde pueda divertirse y relacionarse con otras personas”, recomienda el Dr. Moore.

Participe en su comunidad religiosa. Si es una persona religiosa, averigüe cuáles son los eventos que se realizan en el lugar de culto de su comunidad. Muchos organizan reuniones sociales especiales para personas mayores.

Aproveche las redes sociales. En sitios como Facebook, puede reencontrarse y volver a comunicarse con viejos amigos.

Haga un trabajo de medio tiempo. Además de ejercitar sus habilidades, un trabajo le brinda un importante canal de socialización.

Conserve sus amistades

Cultivar la amistad requiere esfuerzo a cualquier edad. Para conservar las suyas, es importante que la socialización sea parte de su rutina. Claire, por ejemplo, escribe mensajes de texto o llama a sus amigos con frecuencia para decirles que está pensando en ellos. También le encanta organizar la próxima reunión cuando aún no ha finalizado la primera y cree en fijar fechas para reunirse. Por ejemplo, almuerza con una amiga de la escuela secundaria cada tres meses, y cinco veces al año asiste a los conciertos de Philly Pops con su marido y otra pareja.

Socializar también es una prioridad para Marshall. Luego de mudarse a una ciudad a media hora de su familia, los amigos se han vuelto el principal respaldo. Almuerza o cena a menudo con personas de su trabajo anterior y, en ocasiones, vacaciona con uno o dos amigos cercanos. “Aunque me las arreglo solo en gran medida, a veces necesito a ese amigo que me llama y me dice que salga y esté más activo”, dice.

“Creo que, si tienes un buen amigo en la vida, eres una persona afortunada”, agrega. “Porque esa persona estará contigo en las buenas y en las malas Y siempre dirá: ‘Estoy aquí para ayudarte’”.

Sobre el autor

Bonnie Vengrow es una periodista que vive en la ciudad de Nueva York, quien ha escrito para las siguientes revistas: Parents, Prevention, Rodale's Organic Life, Good Housekeeping y más. Nunca conoció un sendero para hacer excursiones que no le haya gustado y, actualmente, está trabajando para perfeccionar su postura sobre la cabeza en la clase de yoga.