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Cómo cuidar a los cuidadores: la guía fundamental para mantener su bienestar físico y emocional

Christina Joseph Por Christina Joseph Robinson

Dos años después de que mi padre se recuperara de las complicaciones de una cirugía de baipás, mi madre me sorprendió con una semana de vacaciones en París. No conocía ese lugar y siempre había soñado con ir. Sin embargo, no podía dejar de sentirme culpable por abandonar a mi padre enfermo. Pero mi mamá sabía que yo necesitaba un descanso.

Durante la mayor parte de la enfermedad de mi padre, si él no estaba internado en una habitación de hospital, estaba viviendo conmigo. Además de ser una empleada de tiempo completo, organizaba las visitas al médico, llevaba las listas de medicamentos, manejaba sus finanzas, le cocinaba y me preocupaba constantemente por su bienestar físico y mental, a veces, en detrimento del mío.

Es común que los cuidadores, que representan el 16 % de los estadounidenses, presten más atención a la salud de un ser querido que a la de ellos mismos. Esto es lógico, ya que los cuidadores pasan, en promedio, 20 horas por semana atendiendo a sus seres queridos. “Para ser el mejor cuidador de quien lo necesita, es necesario que se dé permiso para cuidarse a usted mismo”, explica Andy Lee, director de Conciencia Plena de Aetna, quien cuidó de su esposa durante años.

A continuación encontrará algunos pasos que puede seguir para preservar su bienestar y estar presente para aquellos que más lo necesitan.

Planifique con anticipación y organícese

Antes de comenzar con sus tareas como cuidador, es útil organizarse. Decida qué tareas puede realizar usted mismo o divídalas entre los miembros de la familia que deseen ayudarlo. Además, identifique qué recursos adicionales necesitará, especialmente si solo usted se está encargando de todo. Tener un plan concreto puede brindarle tranquilidad, sobre todo cuando surgen nuevos problemas.

Averigüe en su comunidad y consulte el plan de las agencias de atención domiciliaria para saber qué recursos están disponibles. Los miembros de Aetna Medicare Advantage y sus cuidadores pueden aprovechar el programa Resources For Living®, que brinda acceso a consultores que ayudan a encontrar servicios y recursos en la comunidad para ayudar a satisfacer las necesidades diarias. La llamada es gratuita, pero los miembros son responsables de pagar los gastos relacionados con los servicios que usan.

Pida ayuda

Ser un cuidador puede ser agotador, tanto física como emocionalmente, y es posible que desee encargarse de todo usted mismo. Tratar de ser un superhéroe podría provocar agotamiento, y eso no es bueno para nadie. Es muy importante que pida ayuda si su ser querido tiene una enfermedad crónica, como cáncer.

Los expertos recomiendan aceptar ofrecimientos de ayuda y darles algunas ideas sobre cómo colaborar a aquellos que deseen hacerlo. Posiblemente note que eliminar tan solo una tarea de su lista puede ser de gran ayuda cuando se siente abrumado. “Resulta práctico distribuir los recursos”, explica Shara Sosa, una terapeuta oncológica y sobreviviente al cáncer que vive en Virginia. “Recuerde que [cuidar a un ser querido] es una maratón, no una carrera de velocidad”.

Establezca su propio sistema de apoyo emocional

Es normal que el cuidador experimente distintas emociones, incluida la tristeza, la culpa, la frustración y la ira. Asista a un grupo de apoyo o busque una persona de confianza que pueda entenderlo. Además de poner en común consejos y recursos, podrá contar con alguien si necesita apoyo emocional. Si no desea compartir sus pensamientos, recurra a otras formas de expresarse, como escribir un diario o pintar.

Sin embargo, puede haber momentos en los que necesite buscar ayuda profesional. El estrés, la ansiedad, la depresión y otras enfermedades mentales son frecuentes en los cuidadores. La Family Caregiving Alliance informa que entre un 40 y un 70 % de los cuidadores experimentan síntomas de depresión clínicamente significativos.

Si experimenta algún signo de angustia por ser cuidador, como ira, aislamiento social o depresión, hable con alguien de confianza o con un profesional de salud mental. Los miembros de Aetna Medicare, por ejemplo, tienen acceso a Resources For Living, en donde pueden recibir ayuda para encontrar grupos de apoyo locales.

Hágase tiempo para socializar y relajarse

A veces, ocuparse del cuidado de alguien puede aislarlo de los demás. Recuerde que está bien tomarse un tiempo para hacer cosas que le gustan. También puede buscar diferentes actividades para desarrollar con la persona que está cuidando, más allá de las tareas propias como cuidador. Esos pequeños momentos pueden mejorar el estado de ánimo de ambos, además de unirlos.

Aunque puede ser difícil, trate de relajarse. Reducir el estrés y la ansiedad le da más energía y capacidad mental para manejar las tareas de un cuidador. Disfrute de un masaje o intente usar técnicas de respiración profunda, de visualización o de meditación para ayudar a despejar la mente. Puede encontrar herramientas para la práctica de la meditación en la página de aplicaciones de Aetna.

¿Necesita estar cerca de su hogar? Salga a caminar por el vecindario o lea un libro por placer. Se ha demostrado que incluso pequeñas acciones, como mascar chicle o beber té, reducen el estrés y mejoran la concentración.

Mantenga su bienestar físico

Las exigencias físicas de cuidar a otro adulto también pueden tener consecuencias negativas. Aproximadamente 1 de cada 10 cuidadores dice que su salud física ha empeorado desde que asumieron la tarea. Los cuidadores tienen un mayor riesgo de desarrollar dolencias físicas, desde ácido de reflujo y dolores de cabeza hasta enfermedades crónicas más graves, como enfermedades cardíacas, diabetes y artritis.

El ejercicio puede ayudar. Comience de a poco: camine con un amigo o inscríbase en una clase en el gimnasio de su vecindario. Si no puede irse de su hogar, haga algunos ejercicios suaves de estiramiento o suba y baje las escaleras trotando (probablemente ya lo esté haciendo de todos modos, así que solo agregue algunas veces más).

Ser una persona activa no solo mejorará su salud, sino también su estado de ánimo. En varios estudios, se demostró que las personas que hacen ejercicio por lo menos dos o tres veces por semana son significativamente menos propensas a padecer depresión, ira y estrés que aquellas que se ejercitan con menos frecuencia o que no lo hacen nunca.

Consuma alimentos saludables

Es fácil olvidarse de comer alimentos saludables cuando está constantemente cuidando a una persona. Sin embargo, si no se alimenta de manera adecuada, estará aletargado o excesivamente activo. “Comer alimentos nutritivos a intervalos frecuentes ayuda a tener un nivel saludable de energía y sufrir menos cambios en el estado de ánimo, a tener una perspectiva más feliz en general y a mejorar la capacidad para concentrarse”, dice la Dra. Gabriela Cora, psiquiatra avalada por la junta médica, médica certificada en nutrición basada en productos vegetales y directora médica de Salud Emocional y Psicológica de Aetna. De hecho, según estudios, llevar una dieta saludable puede aliviar los síntomas de depresión y ansiedad.

Si no tiene tiempo, prepárese porciones individuales de alimentos nutritivos, como almendras o queso y galletas. Organice de una vez la comida para varios días y deje fruta fresca sobre la mesa para que sea más fácil servirse y continuar con la rutina.

Descanse el tiempo suficiente

No puede cuidar a otra persona de manera eficaz si usted está cansado. Establezca una rutina a la hora de dormir que sea adecuada para usted, de modo tal que pueda recargar energías para el día siguiente. Los expertos recomiendan que los adultos duerman, por lo menos, siete horas por noche. Estos son algunos pasos que puede seguir para descansar bien: Evite las comidas pesadas antes de acostarse. Tome un baño caliente o lea un libro. Apague las luces y limite el uso de dispositivos electrónicos tarde por la noche, ya que las luces artificiales pueden confundir su reloj interno.

El cuidado personal es una parte esencial para asegurarse de que estará allí para aquellos que más lo necesitan. Cuando regresé de París, me sentía bien descansada, optimista y lista para reanudar mis tareas como cuidadora. Mi padre también se sentía mejor. Él sabía que la situación era difícil para los dos, y verme sonreír lo hacía feliz.

Para obtener más información sobre cómo los cuidadores pueden cuidarse a sí mismos, visite el recurso de Aetna para cuidadores.

Sobre el autor

Christina Joseph Robinson es editora y escritora veterana de Nueva Jersey a quien todavía le encanta leer el periódico a la antigua. Tiene dos hijas a las que intenta inculcarles la importancia de comer frutas y verduras y, de este modo, lograr un equilibrio con todas las golosinas que les compra la abuela. El objetivo de salud de Christina es reanudar su rutina de ejercicios después de haberla abandonado por lesiones.